martes, 15 de mayo de 2012

jueves, 10 de mayo de 2012

nn

Él está preso en libertades ajenas, cuando fue espontáneo en encierros de mutuo acuerdo. ÉL ató sus manos con cadenas viejas oxidadas, cuando alguna vez corrió desnudo en un espacio reducido a un corazón. ÉL calló sus silencios eternos, para reducirlos a palabras apiñadas, la una tras la otra en frases que no logra comprender. Él regala abrazos llenos de puñaladas por la espalda, cuando supo de besos y manos que le daban una vida en su honor.
ÉL corrió tan rápido que dejó atrás a la sombra que no quiso soltar la mano de ella. Él ha corrido hasta el día de hoy, donde al voltearse ya no la ve, y tiene el espacio para despreciarla, por hacerlo libre, por darle las palabras, por darle la tierra donde pone sus pies, más que nada, por quitarle sus abrazos, donde no necesitaba puñaladas para defenderse, ni palabras para desconfiar.

sábado, 14 de abril de 2012

esporádicO.-


De día nos tocó entender que las noches son de otros. De la claridad que habló por las mañanas cuando ya nos disgustamos nuevamente ante la similitud de las palabras sordas. Nunca me caíste en gracia, nunca resulté la gracia que te imaginabas. Te dijeron mucho, tanto menos de lo que resulté en realidad, más los adornos que le otorgaste a lo que querías, no fueron los suficientes, pero de igual forma calentaban tus días. Siempre de inverno, de nieves oscuras, de pensamientos enajenados, de gritos encerrados.
De noches amigas, de manos tan frías, mientras las luces veían, a tu sombra caminar junto a la mía.


Eres tanto más de lo que sabes y de lo que crees, tanto más de lo que esperas. Lamentablemente, ese es tu gran, único, e inmenso miedo. Miedo del hombre que aparenta ser de fierro.

Quizás eras tú, y me di cuenta tarde. Probablemente seas tú.

sábado, 21 de mayo de 2011

Rendición, diaria y personal-.

Está de moda hablar de lo que pasó hoy, estará de moda este día durante varios más. Pocos se fijaron en lo importante y lo demencial, si se mofan unos pocos, del resto de nosotros, los que nos hacemos llamar pueblo. Cuando vamos a entender que ya no se lucha corriendo unos con otros, golpeándonos entre iguales, o creen que los hombres verde olivo con luma en mano no tiene hijos que deberán verse en un futuro próximo en la educación por la cual se combate hoy. Eso es la frustración del ignorante, hacer sin saber. Esa la caída del pueblo, esa es la lona donde nos han mantenido a todos, con un pié encima, con cara al suelo.
Hace muy poco un desconocido, en una esquina cualquiera me miró de tal forma reprobatoria que me sentí miserable en esta vida. Un desconocido que solía ser mí mejor y gran amigo. Dado lo siguiente, dado lo que pasa hoy, dada la vida misma, creo que llegar a una conclusión como esta va de la mano con todo.
Ustedes que hoy salieron a la calle, ustedes que hoy tiraron piedras, ustedes que alimentan el circo gubernamental que salió de su propio puño, porque no toman un librito y luchan, pero de igual a igual. Sepan que una palabra duele más, perdura en el tiempo y causa estragos irreparables de saber utilizarlas en el momento exacto.
Sepan que la palabra “esperanza”, proviene del verbo esperar, si ya dejan de esperar, y dado que la esperanza es lo último que se pierde, entonces no tendrían nada que perder. Dejémonos de colgarnos de significancias utópicas que nos entumecen al momento de actuar. Sepamos lo mismo, sepamos más, y cuando comprendan que no tienen nada que perder, van a ganar mucho.
Preocúpense de autoimponerse logros, no metas que les den tregua a las falencias del camino. Trabajen aunque no lo necesiten, ayuden en sus casas, sobre todo si pasaron los veinte y no se han formado en la vida de grandes. Pongan ojo a sus estudios que no hay flojo que sea imbécil, ni tonto que no se empeñe. Y no es algo de alguien perfecto, en lo personal, me di cuenta tarde de lo anterior, pero hoy hago lo posible por seguir en lo que me formulé. Gozo de tantas falencias que, a decir verdad, ya no me molestan. Sin ellas, no sería quien soy, al fin orgullosa, incluso de haber decepcionado a mi mejor persona, a cambio de crecer.
Vean más allá de sus narices, que la seguridad y la tranquilidad no siempre son la felicidad. Por lo mismo, no sean cómodos, no hagan lo que el mundo espera de uno, hagan lo que ustedes quieren para lograr la fantasiosa felicidad, porque sí se da, a ratos, con lo innecesario, con quien se es odiado, por no tener plata, por no tener un apellido bonito. Aprendan que lo que es carente ante el ojo ajeno, puede ser un todo personal. Aprendan a pedir disculpas y ser reales, no complazcan y retírense cuando sea necesario. Es mejor ser el de la esquina que lee solo mientras el resto parlotea de lo vano.
Son mejores muchas cosas, pero no hay como las propias.
Bien dice mi madre, que me convertí en una ermitaña, porque me valgo sola, no hago felicidades ajenas con una vida que se me entregó de voluntaria manera. Porque estoy orgullosa de mi padre y ser quien de los errores aprendió.
Eso, si alguien lo lee, ojalá y le pueda servir.

domingo, 6 de marzo de 2011

Son risas de payaso

En una avenida donde los pasos van apresurados chocando entre sí.

Te vi en movimiento y la sonrisa se apoderó de ti, fue a medio día entrado la tarde y las nubes grises adornaban el marco de la ventana que te amparaba. Yo te recuerdo con esa imagen y te agradezco dejarla así; medio de lado, distorsionado, así como tú. Siempre despeinado!

Lo que tenga que decir, lo haré cuando me toqué. Cuando la vida misma lo disponga, porque bien sabes que no tengo coraje y no tengo varias cosas más como para apresurar mi turno, es ahora donde te confieso vergonzosa venir anhelándolo desde hace tiempo.

Es en este minuto donde me detengo a inclinar la cabeza ante tu valentía. De saber un claro por qué, un minuto preciso y un respiro hondo que permanecerá en mi mente turbada. Cuando me corresponda tocaré tu puerta dorada y al verme sonreirás como siempre, como sólo sabes hacerlo tú en la oscuridad. Abre despacito porque allá arriba no seré bienvenida, tú me dejas entrar un ratito, lo justo para darte un abrazo y preguntar las mismas tonteras de siempre.

Por el momento me quedo con el Quintay que siempre estará ahí, contigo sentado en una roca, con el vino encima, con las frases más taradas y acertadas que proporcionaron una alegría palpitante en mí; con mis miedos, con mis dieciocho, tus veinte algo y las personas que nos hacían felices.

Si me permites te doy las gracias por los abrazos inesperados en las calles de un puerto que siempre será tuyo. También te doy las gracias por la bonita imagen que proyectabas en los ojos de cuanta mujer te admiraba, porque Dios te hiso justicia con eso de la belleza, debía decírtelo sin sonrojarme, debía decírtelo para que supieras el por qué los ángeles hoy arroparan a sus mujeres aladas, porque llegaste tú y ellas deben estar descontroladas.

Ahora sólo espero mi lugar, donde llegue el día en que pueda verte y ofrecerte las pertinentes disculpas por la ingratitud, por los minutos infinitos de distancias absurdas y los silencios eternos donde me hice presente. Por el llanto insistente ante la incredulidad y más que nada te ofrezco perdones por la rabia de saberme tan precaria donde mereciste tanto más de lo que di.

Tu nariz de pintada de rojo, payaso loco, loco lindo, lindo hasta en las mañanas del verano más agraciado de mi historia. Donde fuiste testigo de mi paso firme, de ser una infante alegre a una mujer loca de lágrimas graciosas.

Nos vemos huacho de las sonrisas, de los abrazos apretados. Nos vemos en la micro, en la calle, donde tú estimes conveniente, esta vez aseguro llegar con un vino, con una playa, con tu roca cuadrada y los rubios que nos quitaron los sueños.

Nos vemos luego, espero.


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La tristeza se lleva por dentro y con valor. La tristeza nos abandonó con tus colores llamativos dejando amor

martes, 2 de noviembre de 2010

zapatos ajenos

La intención no fue soltarla, pero jamás le prometí mi mano para agarrar la suya, solamente un daño llevo al siguiente y para cuando volteé a verla hasta su rostro ya era diferente, en algún momento dejo de ser quien exaltaba mi paz con su llegada, dejo de ser espontaneidad y una hoja en blanco tenía más que contar que esa cara de resignación con matices de dolor. Su risa se apagó, los ojos inundados en lágrimas me alegaban tantas cosas que deje de oírla, y la solté, la empujé, la boté, hasta que la maté en el momento en que la vi transformada en mí. Obra de arte magullada en sus colores con mis pasares. Extraje sus sonidos con mis silencios infinitos, y hubo agua que brotó de sus ojos cuando estos no conocían más que de sequías que se compensaban de variadas carcajadas.
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Una historia con altura de miras que se irá perdiendo en el tiempo. No me paso a mí, no le ha pasado a nadie quizás, pero un poco de empatía y entendimiento con quien ya no vive en este mundo no es vano.. . No me paso a mí, pero en algún momento hablé a través de sus labios y miré por sus ojos, viéndote de esta forma.

lunes, 16 de agosto de 2010

Siempre hermosa

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Sabías que apareciste cuando la bondad de la infancia me iba abandonando silencioso el corazón y los pensamientos. Que cada Navidad te sentaste junto a mí a rasgar papeles de colores y dar secundaria importancia al contenido. Y más de una vez a mi lado compartiste comidas que francamente odiábamos.
Las últimas vacaciones felices que recuerdo de una familia que te considera un miembro más que escencial y un par de fotografías que recuerdan que tiempo pasado siempre fue mejor. Yo y mis shorts, siempre floreados, siempre alegres, tú y las gafas que posabas para la imagen que hoy miro a un costado de mi dormitorio.
Serás de un recuerdo eterno y asumo que jamás vi este día cercano, solo tu ausencia se notará cuando pase el perro negro por la puerta y nadie lo salude. Quizas yo le mueva una mano y él a sabiendas de la ocación se retirará lento, sin expresión, como siempre.
Que te vaya bien allá donde podrás correr sin que yo vaya jadeante tras tuyo. Donde los años sean eternos, no apresurados como los que marcan tu posición de animal. Mientras tanto, aca yo siempre correré tras de ti, en el campo que no visitamos más nunca, yo a mis nueve y tu a tus dos, aunque claro, ya eran catorce. Hoy bastante más de los que yo llegaré a soportar.
De a poco te dormiste y supongo que yo también lo hago.
Y si somos sinceras, nunca fuiste muy rápida, más bien cómoda y antipática, pero bien te aprendí, y aunque te fallé hace poco me he puesto al día, haciendo del silencio nuestro mejor atributo.
Si bien nunca articulamos palabra alguna tú sabes todo y atenta escuchaste risas, llantos y dilemas, te debo algo más que las zanahorias que tanto te agradan, la palma en tu cabeza estirada y la gratitud de una amistad que no defraudó, incluso cuando me fui lejos a otros campos donde corría sola.

Nos vemos Valentina, por ahí, donde haya muchos pastos y tu tengas dos y yo nueve.